Consejos para proteger la red WiFi doméstica

En el segundo post del mes que dedicamos a Ciberseguridad, tras el breve resumen que realizamos hace unos días sobre amenazas y fraudes comunes, abordamos algunos consejos básicos para proteger nuestra WiFi doméstica, la red inalámbrica de conexión a Internet que da servicio en casa a todos nuestros dispositivos.

Es muy frecuente que las conexiones a Internet en el domicilio se realicen a través de una red WiFi. Cuando se formaliza el contrato con un proveedor de telecomunicaciones y se realiza la instalación, lo normal es que los equipos traigan una configuración predefinida y se nos faciliten unas claves de acceso para nuestros dispositivos (ordenadores, móviles, tabletas, e-books, TV y, en el futuro cercano, cada vez más electrodomésticos). En primer lugar, partimos de la base de que la red estará protegida por contraseña, ya que si no, sería similar a las redes públicas a las que cualquiera puede acceder.

El segundo paso inmediato debe ser modificar la contraseña predefinida de acceso, estableciendo una clave difícil que puede estar compuesta de letras, números, signos, mayúsculas o minúsculas, y diferente de cualquier otra que utilicemos. Se aconseja que supere los 12 caracteres. En la configuración inicial del router y de nuestra red también conviene dar un nombre propio a nuestra red, diferente también de la establecida por defecto o de cualquier otra que haya por la zona. Para más seguridad, se puede establecer que la red no sea visible, lo que exigirá introducir manualmente su nombre en las búsquedas de red.

Los operadores de la empresa de telecomunicaciones pueden ayudar en todas estas configuraciones previas, y no está de más establecer una previsión para un periódico cambio de contraseñas. Como una tarea más de mantenimiento se puede establecer la de visitar la web o consultar al proveedor para estar al tanto de las actualizaciones de software para los routers e instalar las últimas que incluyan parches o soluciones para posibles vulnerabilidades.

Una vez instalada la red, otro paso útil es descargar una serie de aplicaciones de control, tanto para vigilar qué dispositivos acceden como para analizar la calidad de la red. Algunas de estas son Fing o WiFi Analyzer. Puede ser una buena precaución establecer un límite de conexiones.

Como indicábamos al principio, será frecuente en el futuro que en la vivienda haya cada vez más dispositivos conectados.  Es recomendable que cada uno de ellos esté también al día en cuanto a actualizaciones y cuente con su propia protección contra virus o intrusiones. Como alternativa, puede estar la de contratar un sistema de seguridad integral para toda la red.

Y por último, si vamos a ausentarnos por un tiempo o no se va a utilizar la red, no está de más apagar temporalmente el router.