El ‘consumo informado’, clave para sustentar el ahorro

El mes de septiembre -como el de enero, con el inicio del año- es un momento que se suele considerar punto de partida (inicio de curso escolar o laboral) apropiado para establecer una cierta programación.

En el blog tratamos habitualmente temas relacionados con las finanzas personales y familiares, y en nuestros post aludimos a la importancia del ahorro para que estas cuentas tengan una base sólida. En varios post de este mes abordaremos este tema y les ofreceremos algunas claves o ideas para establecer esa deseable planificación.

Comenzamos hablando de consumo y de información, o de compras ‘inteligentes’ que llevadas a la práctica tendrán como consecuencia el ahorro. Con el término de ‘consumo informado’ no nos referimos solo a conocer todos los datos relativos al producto o servicio, así como los derechos legales que nos asisten como consumidores. Se trata de comprobar la eficacia de esa compra, en aspectos como la calidad y satisfacción, el precio, o la utilidad u oportunidad del gasto. En esa información, además de los datos previos, añadiríamos la experiencia de uso.

En primer lugar, es recomendable, además de tener claro el presupuesto para gastos, establecer las necesidades de acuerdo a un orden de prioridad. Añadimos a continuación otros cinco consejos:

  • Filtrar información: como potenciales consumidores, recibimos impactos a través de muchos canales. Conviene ser selectivos y acudir a fuentes de confianza, y no dejarse llevar por lo que ha gustado un anuncio.
  • Comparar calidades y precios: en las compras cotidianas o en otras de tipo más ocasional, así como en servicios de suministro, hay que comparar calidades y precios, y elegir aquellos que tengan un buen equilibrio.
  • Probar diferentes marcas: quizá antes de decantarnos de forma definitiva por una marca, haya que hacer un ejercicio comparativo entre productos de varias diferentes.
  • Aprovechar las promociones: dentro de la lista de la compra, a veces se puede flexibilizar ésta en cuanto a productos o cantidades si aparecen ofertas o promociones que, a la larga, supongan un ahorro. En cualquier caso, hacer los cálculos oportunos.
  • Controlar los impulsos: ya que sacamos a relucir las ofertas, también hay que intentar controlar los impulsos y ver si la compra es realmente necesaria, independientemente del precio. Esta recomendación es válida para los artículos de moda. Si es uno cuya duración es efímera, analizar si conviene apostar por algo que, pasados unos meses, dejemos de usar aunque su estado sea bueno.

Con la puesta en práctica de alguna de estas recomendaciones, el ahorro procedente del consumo se irá viendo con el tiempo.