El inicio de año, buen momento para plantearse objetivos financieros de inversión

El inicio de año puede ser un buen momento para plantearse objetivos financieros. Sobre este tema, manejamos con frecuencia el concepto ‘inversión’, y a veces asociado a ahorro o gastos. Este mes, dedicaremos algunos contenidos a explicar las diferencias y a hablar de alternativas de inversión.

Cuando hablamos de invertir o ahorrar normalmente nos referimos a un objetivo genérico, que es el de prever, reservando dinero, una posible situación menos favorable, un gasto futuro o, simplemente, un mayor desahogo económico.

Sin embargo, ambos conceptos no son iguales, aunque puedan compartir algunas ventajas como la obtención de rendimientos. Tienen ciertos matices que están basados, sobre todo, en la finalidad última de esta decisión económica.

En términos generales, podemos hablar de ahorro cuando el objetivo es guardar el dinero y tenerlo fácilmente accesible para una necesidad a corto o medio plazo. Sin embargo, cuando hablamos de inversión se suele aplicar a un objetivo de aumento del patrimonio a más largo plazo, de forma más general y menos finalista.

Ocasionalmente, podemos hablar también del concepto ‘inversión’ asociado a un desembolso de dinero, y próximo al ‘gasto’. Si con el gasto se adquiere un bien o servicio para satisfacer una necesidad (se consume sin esperar un rendimiento en el futuro), en la inversión se espera un retorno de la cantidad que se desembolsa inicialmente (sería el caso, por ejemplo, de la compra de un inmueble con el fin de sacar rentabilidad asociada a un alquiler o a una venta futura, o de un desembolso en programas educativos o carreras universitarias, que en el futuro puede devenir en el desempeño de una profesión de la que vivir).

Volviendo al concepto de inversión, conviene recordar un factor diferencial con respecto al ahorro, que es el del riesgo o incertidumbre. Si en los productos de ahorro el dinero tiene gran seguridad y fácil liquidez, en los productos de inversión se puede optar por introducir un mayor componente de riesgo, que generalmente suele ir acompañado de mayor rentabilidad.

En próximos post hablaremos de cómo iniciarse en el mundo de la inversión, así como de productos específicos con los que buscar rentabilidad, según el perfil de cada uno.