La experiencia de dormir en alojamientos insólitos, en auge

El dinámico sector del turismo obliga a los que trabajan en él a tener una oferta cada día más atractiva y novedosa, es decir, que el cliente pueda vivir experiencias para recordar. Dentro de esa corriente de innovación estaría la conversión en alojamiento de sitios ‘insólitos’ o que, en origen, fueron concebidos para otro uso.

¿Se imagina dormir en un faro, o en una plaza de toros, un estadio o a varios metros sobre el suelo en una cabaña situada en un árbol? Pues ya es posible. Vamos a contarles cómo son algunos de estos curiosos ‘hoteles’.

En primer lugar, cabe citar la ubicación de hoteles ‘convencionales’ en inmuebles de gran valor, que pueden llegar a ser incluso castillos, palacios o antiguos monasterios. Sin ir más lejos, muchos de los establecimientos de la red de Paradores están en este tipo de edificaciones singulares.

Aunque dormir en una suite ubicada en la antigua ‘torre del homenaje’ del castillo, como en el caso del Parador de Alarcón, puede ser una experiencia inolvidable, no menos inspiradora resultará pasar la noche en un faro en el ‘fin del mundo’. La posibilidad la tenemos en O Semáforo, faro en el cabo de Finisterre. Es quizá uno de los más emblemáticos faros reconvertidos en alojamiento hotelero.

También en las alturas, aunque en este caso de los árboles, encontramos hoteles en los que las camas se encuentran en cabañas a varios metros del suelo. Un claro ejemplo de este modelo de alojamiento dentro de la propia naturaleza es Cabanes als arbres, en la provincia de Girona.

En entornos naturales suelen estar las propuestas de ‘glamping’, concepto que viene a denominar a estancias casi de lujo en el contexto de un camping.

En Almadén, provincia de Ciudad Real, la propuesta insólita es un hotel transformado sobre la plaza de toros. Si la preferencia es el fútbol, en el estadio de La Cartuja de Sevilla también tenemos una proposición hotelera, y en el futuro, quizá en estadios mucho más míticos.

Y fuera de España también hay otros hoteles ‘insólitos’. En tierras polares, por supuesto por el clima que lo hace posible, podemos encontrar iglús en los que pernoctar rodeados de hielo. El Ice Hotel, ubicado en las proximidades del Círculo Polar Ártico en la península escandinava, asegura una experiencia cuanto menos ‘refrescante’. En Finlandia, aunque con forma de iglú, lo que encontramos con estancias acristaladas que imitan estas construcciones polares. La finalidad del acristalamiento es poder disfrutar del espectáculo de las auroras boreales.

También ‘refrescante’, al menos visualmente, es el hotel The Manta Resort en una isla de la costa este de África, que cuenta con habitaciones bajo el agua. Y si lo que buscamos es dormir en un avión, nuestro sitio es el Jumbo Stay, hotel sueco habilitado en un antiguo Boeing 747.

Más extravagante es el Dark Park Hotel (Austria), cuyas habitaciones están en tubos que anteriormente habían sido utilizados como conducciones de aguas.

Como pueden ver, para todos los gustos.