La hipoteca a tipo fijo, un préstamo sin sorpresas en las cuotas

La compra de una vivienda es una de las mayores inversiones que, normalmente, realizan los particulares o familias a lo largo de su vida, y en muchos casos se acude a la financiación con préstamo hipotecario. Dependiendo de las circunstancias, pueden plantearse como alternativas las hipotecas a tipo fijo o las de tipos variables.

Las hipotecas más convencionales son las que el tipo de interés está referenciado a un índice, que fluctúa según lo hace el precio del dinero. Son, por tanto, tipos de interés variables y permiten, en una etapa como la que estamos viviendo en la actualidad, que las cuotas estén en niveles inferiores a los de hace unos años como resultado de la política monetaria de tipos bajos del Banco Central Europeo.

Pero ya se empieza a atisbar el final de esta etapa de ‘dinero barato’, por lo que la fluctuación de los tipos emprenderá un sentido ascendente. Quizá pueda ser el momento de plantearse otra opción para las hipotecas, que es la alternativa del interés fijo. Estas se caracterizan por el establecimiento de una cuota estable para toda la vigencia del préstamo, con lo que se evitan sorpresas negativas derivadas de subidas de los tipos.

Este tipo de hipotecas se ofrecen con varias alternativas de plazos (tipos más bajos para plazos menores), y con intereses fijos que pueden verse rebajados con bonificaciones en función de la vinculación del cliente con la entidad bancaria, en forma de domiciliación de nómina, seguros o planes de pensiones.

Si tiene pensado adquirir una vivienda con financiación hipotecaria, lo mejor es hacer un planteamiento a largo plazo e introducir en herramientas de simulación de préstamos todas las alternativas, contemplando en el caso del interés variable la posibilidad real de una subida de tipos. Y tomar la decisión en función de estos datos y también del factor de tranquilidad que le puede aportar una cuota sin sobresaltos.