Menores y dispositivos electrónicos: las prioridades, educar en uso responsable y vigilar configuraciones para contenidos y privacidad

Dentro de los contenidos sobre ciberseguridad que estamos tratando este mes, queremos incluir algunas ideas sobre el uso de dispositivos electrónicos, principalmente móviles y tabletas, por menores. Además de controlar contenidos no adecuados para esta edad, habrá que vigilar otras posibles amenazas.

La edad a la que los niños pueden acceder a estos dispositivos es una decisión que corresponde a cada familia, y sobre su uso, la mejor enseñanza es el ejemplo de los mayores. En cualquier caso, una premisa básica debe ser un uso responsable de estos dispositivos, con unas reglas claras en cuanto al tiempo –limitado, para evitar que robe horas al estudio, al descanso o a otras actividades lúdicas- y carácter de su utilización (mensajería, fotos, reproductor multimedia, juegos, etc.). La supervisión sobre el uso ayudará en la labor de educación, acompañando su ejercicio de la libertad y responsabilidad con la necesaria tutela.

En este sentido, una recomendación es fijar los criterios para las descargas de aplicaciones, especialmente cuando conllevan un gasto económico. Como alternativa, y para mayor seguridad, se puede restringir o deshabilitar las compras, para evitar sustos posteriores. Hay juegos que, para ir avanzando en sus niveles, requieren de compras o actualizaciones no gratuitas que, a veces, los niños no son capaces de discernir.  De igual forma, se pueden establecer filtros para contenidos y juegos, o algún servicio de control parental, para evitar contenidos que puedan resultar inapropiados.

Dentro del uso del dispositivo como herramienta de comunicación, conviene también fomentar el respeto que debe presidir cualquier relación con amigos o compañeros, contraponiéndolo al uso negativo que puede derivar en ‘ciberacoso’.

También, en esta gestión de relaciones personales, es prioritario controlar aspectos relativos a la privacidad de los menores y advertirles de los peligros que, por descuidos en este campo o por publicación de información o imágenes personales, les pueden acechar.

A través de juegos online o canales sociales sin las debidas configuraciones de privacidad, los menores pueden verse sorprendidos o molestados por adultos. Si se diera el caso, que hay que tratar de evitar poniéndoselo a los potenciales acosadores lo más difícil posible, debemos animar a los niños a que lo denuncien en la primera ocasión o sospecha que se les presente. Mejor la prevención.