¿Cuál es el momento para cambiar de coche?

El vehículo particular supone una parte importante del presupuesto personal o familiar, tanto el coste inicial en el momento de la adquisición como los gastos derivados del mantenimiento y uso periódico. Por este motivo y para no descuadrar mucho ese presupuesto, conviene acertar con la decisión y elegir el momento para su renovación.

Intentar hacer negocio con un vehículo, salvo que sea uno de colección, es complicado, ya que es un bien de consumo que tiene una depreciación importante. Por tanto, el planteamiento inicial debe estar más cerca de intentar aprovechar y disfrutar su vida útil al máximo, y controlar el aspecto económico derivado de su utilización para determinar cuándo puede llegar a suponer un sobrecoste.

Dejamos de lado en este post decisiones que lleven a un cambio de vehículo por razones estrictamente de preferencias personales, por ejemplo, gusto por estrenar coche nuevo o circunstancias familiares, como que se ha quedado pequeño, y nos centraremos en esos síntomas que indican que puede haber llegado el momento para renovarlo.

La edad media del parque automovilístico español, de 14 años, según datos de la DGT, no es más que un dato revelador de la situación de envejecimiento de dicho parque (de los mayores de la UE). Cada caso es diferente, ya que no todos los vehículos son iguales ni el trato que se les da, así como los kilómetros recorridos y las rutas habituales (carretera o ciudad), son comparables.

Por tanto, además de la edad, hay que atender a otras señales, como los casos en los que las averías empiezan a ser frecuentes, o el funcionamiento de elementos mecánicos (motor, transmisión y cambio, dirección, frenos o suspensiones) empieza a ser irregular, comprometiendo la seguridad. Si el presupuesto que se prevé para mantenimiento se empieza a ver aumentado de forma alarmante por las facturas de los talleres, se puede ir pensando en el cambio.

Si al desgaste se une el factor del consumo, también puede ser momento de hacer números. Los motores modernos son mucho más eficientes que los de hace diez o quince años, y para kilometrajes anuales con altas cifras, el ahorro en el consumo de un coche más moderno puede ser un factor que incline la balanza.

También es un elemento que debe ser considerado el de la contaminación y las restricciones que se establecen en algunas ciudades para el uso de ciertos vehículos. Aquí entraría, en la decisión sobre el futuro vehículo, el planteamiento o análisis de la conveniencia de elegir uno ecológico.

Gestiones para la compra o venta

En el caso de la compra, si es un vehículo nuevo o de ocasión en un establecimiento dedicado a ello, normalmente nos darán prácticamente todo hecho. Tras la inscripción a nuestro nombre en el Registro de Vehículos de Tráfico, deberíamos recibir la documentación que constaría del permiso de circulación y de la tarjeta de la ITV. En el caso de los usados, no está de más comprobar previamente que el coche está al día del pago de impuestos municipales anuales y libre de otras cargas.

Si vamos a vender el vehículo, conviene tener presente algunos aspectos para que la transmisión del bien y el cambio de titularidad se realice de forma correcta y no nos ocasione problemas. Tanto si es con una empresa de ‘compraventa’ como entre particulares, conviene dejar por escrito, en un contrato, la operación y todos sus detalles (especialmente, datos de identificación personales o CIF de empresa), y no formalizar la entrega del vehículo hasta que esté todo en regla. En el  contrato no debe faltar la hora y fecha de la operación, de cara a justificar la titularidad de cada uno en caso de futuras multas o sanciones.

Asegurarse del cambio de titularidad es otra recomendación importante. El comprador puede enviar el justificante del cambio de titularidad tras acudir al Registro de Vehículos, o bien, el vendedor comunicar la venta a Tráfico.

Y por último, quedaría cumplir con Hacienda con los impuestos a los que obligue este tipo de operaciones. El comprador estaría obligado a abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en el caso de vehículos usados (IVA en los nuevos).