¿Cómo hacer una correcta valoración de un inmueble para una operación de compra o venta?

A la hora de afrontar la compra o venta de un inmueble, uno de los principales factores que conviene tener muy claro, con vistas a la rentabilidad de la operación, es el precio. Para ello, una correcta valoración y adecuación a los precios del mercado se convierte en un requisito clave para el éxito.

Vamos a ofrecerles algunos aspectos que hay que tener en cuenta para establecer un precio de partida o, en el caso de compra, saber si la cantidad que se pide por el inmueble está ajustada a su situación real. También hay que recordar que, en este punto inicial, es importante conocer la situación legal del inmueble con la petición de una nota simple en el registro de la propiedad.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de iniciar la valoración es el estado general del inmueble, partiendo de su año de construcción y analizando si está en la misma situación original o se han realizado reformas o mejoras. También puede condicionar el precio al alza la certificación de superación de inspecciones técnicas.

En general, una buena presencia exterior e interior (pintura, suelos, baños y cocina, etc.) influye en la valoración, así como la calidad de los materiales utilizados en la construcción, ventanas, solados o equipamiento en general.

La superficie es otro importante elemento que debe ser considerado, así como la distribución de estos metros cuadrados en interiores o exteriores: pasillos, terrazas, salón, dormitorios, baños y cocina, y posibles añadidos como jardín, piscina, trasteros o garaje. Cuanto más racional sea esta distribución y más atractivos añadidos, mejor precio se podrá fijar.

La orientación del inmueble es otro factor que debe ser tenido en cuenta, ya que condiciona la iluminación natural y las necesidades de climatización (calefacción o refrigeración).

El entorno donde esté ubicado y las dotaciones de servicios que tenga la zona, también son puntos que influyen en el precio. No es lo mismo, aunque cada situación puede tener sus pros y sus contras, una zona residencial que otra muy urbana, con comercios y alta actividad diurna y nocturna. Cada una de ellas puede tener sus partidarios, ya que va en las preferencias o necesidades personales.

También hay que considerar su cercanía a medios de transporte (también en el aspecto negativo del tráfico y ruido, por ejemplo, si está próximo el inmueble a un aeropuerto).

Todos estos factores son, a grandes rasgos, los que ayudan a fijar un precio, aunque siempre queda la opción de una tasación independiente y, sobre todo, recurrir a los precios del mercado. Es decir, ver cómo se están moviendo los precios para inmuebles similares del mismo entorno.